sábado, 2 de octubre de 2010

EL VINO TINTO Y LOS RIÑONES

El vino tinto tiene una mayor cantidad de polifenoles que el blanco

Investigadores chilenos demostraron que el efecto antioxidante de los polifenoles no sólo previene males cardiovasculares. El vino tinto también protegería los riñones
Que una copita de vino al día es buena para prevenir enfermedades cardiovasculares o cerebro vasculares nadie lo discute. Por eso la mirada de los investigadores va enfocándose ahora en otros órganos, por ejemplo, los riñones.

Si bien se sabe que los radicales libres y el estrés oxidativo que éstos generan juegan cierto papel en el mecanismo de las enfermedades renales, hasta la fecha no había estudios científicos a nivel mundial que consideraran que el riñón también podía ser protegido por la acción de los antioxidantes. Pero un equipo de la Facultad de Medicina y del Hospital Clínico de la Universidad de Chile dio ese primer paso, publicando sus hallazgos en las revistas científicas Nephrology Dialysis Transplantation y Free Radical Biology and Medicine.
Para probar la hipótesis, los investigadores -encabezados por el doctor Ramón Rodrigo, jefe del Laboratorio de Fisiopatología Renal de esa casa de estudios- experimentaron con ratas. A un grupo se le suministró polifenoles presentes en el vino tinto; el grupo control, en tanto, sólo bebió agua.

Después de 60 días, los investigadores sometieron a las ratas a un daño deliberado en el riñón, inoculándoles una inyección intramuscular de glicerol. Esto produjo un cuadro tóxico para el riñón, como es la rabdomiolisis, liberación de los contenidos de fibras musculares en la sangre. "Este tipo de daño se asemeja al que puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona sufre politraumatismo o aplastamiento por derrumbe, ocasionando daño muscular", agrega el doctor Rodrigo.

Los resultados fueron categóricos: las ratas del grupo control sufrieron una severa insuficiencia renal aguda a las 6 horas de la inyección de glicerol, el grupo tratado con vino tinto resultó protegido de este trastorno.
"La insuficiencia renal crónica es otro mecanismo. Pero como se sabe que el estrés oxidativo está interviniendo en algún eslabón de esa cadena de daño, creemos que los polifenoles del vino -aunque no lo hemos comprobado experimentalmente-, también podrían proteger de esta patología".

Con estos antecedentes, el equipo del doctor Rodrigo -compuesto también por cardiólogos y nefrólogos- apoyan la sugerencia de que las personas consuman antioxidantes como una manera de prevenir enfermedades en cuyo mecanismo participe el estrés oxidativo. De hecho, también están estudiando sus efectos en la hipertensión arterial esencial (sin causa conocida), la preeclampsia e hígado graso no alcohólico.

Claro que la recomendación es muy precisa: "Si se trata de vino, beber de una a dos copas de vino tinto al día. Más que eso no sólo hace que se pierda el efecto, sino que puede ocasionar más daño que beneficio". El estrés oxidativo ocurre en los organismos que por mala nutrición, enfermedad u otras causas, pierden el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes.

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